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Ecos del pasado
En Colonia Caroya, un pueblo grande que se levanta de la nada hacia el año 1878 de la mano de una comunidad inmigrante friulana, aún quedan ciertas cosas que permanecen inmunes de ser borradas debido al paso del tiempo. Son testigos mudos de tiempos que pasaron conservando hasta el presente ciertas esencias que hablan por sí solas y reconstruyen lejanamente un pasado cercano pero ya difícil de imaginar en estos tiempos.
En la actualidad ya no se escuchan poleas de aljibes, tampoco el crujir de un sulqui, viejos hornos permanecen fríos y sus chimeneas son el nido de palomas. Los santos no cuelgan de la pared, algunas tranqueras son el sitio de animales fantasma; una mesa del silencio de costumbres, que por instantes vuelven, como ecos que flotan y se alejan.
Santiago Lauret
san77iago20@hotmail.com
www.santiagolauret.com.ar
"Por lo general el criterio que uso a la hora de tomar fotografías es estar atento al mensaje
que las cosas transmiten como también al universo que
significa el encuadre."
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